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Gustav Klimt

Baumgarten, Austria, 1862 - Viena, Austria, 1918


BIO

Hijo de Ernst, un grabador llegado de Bohemia, Gustave Klimt estudió en la Escuela de Artes Aplicadas del Museo Imperial Austríaco de Arte e Industria de Viena (1876-1883). Junto a su hermano Ernst y a Franz Martsch organizó el taller “Compañía de artistas” que realizó, entre otros, los decorados del Museo de Historia del Arte (Kunsthistorisches Museum) de Viena en 1891. En 1894, Klimt recibió el encargo de los Cuadros de Facultades (que tras varios inconvenientes terminó en 1907). En 1897, ante la disolución de la Asociación de Artistas Plásticos de Viena, fundó la Secession vienesa junto a Joseph Maria Olbrich y Josef Hoffman. En la XIV exposición de la institución realizó el friso Beethoven (1902) y en la XVIII (1903) intervino con 80 obras. Ese año renunció a la Secesión y viajó a Ravena y Florencia. En 1906, la Real Academia Bávara de Artes Plásticas lo nombró miembro de honor; en 1907 expuso en Viena y Berlín. En 1908, la Galería Estatal compró su obra El beso y obtuvo la Medalla de Oro con Las tres edades. En 1910 participó de la Bienal de Venecia y al año siguiente obtuvo el primer premio en la Exposición Internacional de Roma. En 1917, la Academia de Artes Plásticas de Viena lo distinguió como miembro de honor. Murió el 6 de febrero de 1918. La obra de Klimt fue valorada póstumamente. Si bien obtuvo algunos premios, su papel en la plástica austríaca e internacional sólo ha sido reconocido en la segunda mitad de siglo XX; recién entonces comenzó a apreciarse su primer estilo, influido por Edgard Burne-Jones, Lawrence Alma Tadema y el arte japonés, y fue posible entender mejor los cambios que sufrió su obra luego del viaje a Italia de 1903. En relación con su producción, se valoró el papel que jugó en el mundo de las artes aplicadas y también en relación a otros artistas como Egon Schiele (1890-1918) y Oscar Kokoschka (1886-1980).


Figura femenina, s. f.

Lápiz sobre papel, 56,5 x 37 cm


La obra Figura femenina es un dibujo típico de los que Gustav Klimt realizaba cuando comenzaba a trabajar en un retrato, tema que ocupó gran parte de su obra. El dibujo nos enfrenta con una figura sentada, con el torso erguido y la cabeza ligeramente girada hacia su derecha, que mira directamente al observador. Une las manos sobre su regazo y sostiene algo con la derecha, tal vez un abanico o una pequeña cartera. Resulta interesante observar que este dibujo preparatorio nos presenta una visión concluida de la pose y la actitud de la retratada, así como detalles de su ropaje, e incluso —por los grafismos que aparecen en el asiento— nos invita a suponer una superficie rica en bordados que la convierten en un tapiz de colorido diseño. Volviendo a la figura, se destacan los ojos claros de la retratada y el gesto de su boca. El largo cuello se realza en la pose elegida para este retrato, y el artista lo destaca con un escote amplio que aparece corregido: una suave línea de uno más cerrado denuncia el pentimento que está destinado a generar una base de sustento para la construcción cuello y cabeza. Otros cambios se ven en los brazo; el derecho es realizado sin problema y a partir de una primera línea traza la definitiva mientras que el izquierdo presenta varias líneas que se repasan mostrando cierta incertidumbre. Algo similar sucede con lo que esta señora sostiene en su mano derecha, cuya definición aún no ha sido lograda. Pero a pesar de lo que señalamos, el dibujo se muestra como un retrato cuya pose ya fue definida. Pensamos que este tipo de solución ha sido seguramente el resultado de una observación cuidadosa por parte del artista, realizada posiblemente por algún tiempo prolongado, que le permite concretar con un dibujo rápido y seguro una imagen acabada.


OTRAS OBRAS