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Roberto Matta Echaurren

Santiago, Chile, 1912- Civitavecchia, Italia, 2002


BIO

Roberto Antonio Sebastián Matta Echaurren fue una figura importante y renovadora del surrealismo y también sus ideas influyeron en las corrientes del expresionismo abstracto de los años 1940.Nació en Santiago de Chile en 1912. Egresó como arquitecto de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Chile en 1931. En 1933 partió a París, donde trabajó durante dos años como dibujante en el estudio de Le Corbusier. Recorrió ciudades europeas y estuvo en Londres, donde conoció a Walter Gropius y a Lazlo Moholy- Nagy. En 1937 regrresó a París. Allí trabajó en la realización del pabellón español de la Exposición Universal; conoció a René Magritte, Pablo Picasso y Joan Miró, y por intermedio de Federico García Lorca y Salvador Dalí, a André Breton. En 1938 conoció a Marcel Duchamp, con quien entabló una permanente amistad, se incorporó en el grupo surrealista y participó en la Exposición internacional surrealista. Fue por esta época cuando produjo sus Morfologías psicológicas. En 1939, debido a la Segunda Guerra Mundial, viajó a Nueva York junto con Duchamp e Ives Tanguy. Allí ejercieron enorme influjo en los jóvenes pintores. Matta participó en exposiciones en diferentes lugares de mundo y es un artista internacional reconocido. En 1956 pintó el mural Las dudas de tres mundos, para la UNESCO. En 1968 estuvo en Cuba, donde presidió el Congreso Cultural de la Habana y presentó su documento La guerra interior. Invitado por el presidente chileno Salvador Allende, volvió a Chile en 1970; allí realizó murales junto a otros artistas. En 1990 le fue otorgado el Premio Nacional de Arte de Chile y se organizó una gran retrospectiva de su obra en el Museo de Bellas Artes. En 1992 recibió el Premio Príncipe de Asturias en Madrid. Expuso en Buenos Aires en 1998. Murió en Civitavecchia, Italia, el 23 de noviembre de 2002.


L´Eau o El agua, 1939

Óleo sobre tela, 72 x 90,5 cm


En L´Eau, un plano traslúcido de grises y esmeralda parece ser horadado por grandes huecos que permiten visualizar un mundo interior. Allí se mueven formas informes, plasmas o materia gelatinosa que parecieran ser lo primordial en la gestación de una vida, de un universo, de un mundo. Este primer plano pareciera ser una estructura que soporta profundas oquedades donde conviven transparencias que se componen de líquidos de colores vivos, amarillo, rojo, celeste y violáceos que se mueven en un proceso de eterna regeneración. El verde en el sector superior de la obra y el amarillo, en el inferior sugieren una energía y una moción que se transmite al resto de la composición. Aplicados en mayor superficie, parecen dominar este universo donde otros colores intentan ganar presencia.
Desde el punto de vista técnico L’Eau es el resultado de una serie de investigaciones que el artista realizó interesado por la búsqueda de texturas y, sobre todo, en la cuestión de la aplicación de la capa pictórica. Se trata de resolver problemas de la apariencia de la superficie como los que se traslucen aquí en ciertos pasajes donde el óleo se trabaja muy diluido para lograr diferentes efectos. En algunos casos, como puede verse en nuestra obra, logra tratar la pintura de modo tal que ella asume la característica de una acuarela o de una suave transparencia de capas de colores superpuestos (veladura). Usa también la técnica de quitar pintura con esponja embebida en solventes creando así efectos especiales. También experimenta con la técnica del fumage, que consistía en la aplicación del calor de una vela a una superficie pintada sobre papel o tela para lograr efectos de humo.


OTRAS OBRAS