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Manolo Valdés

Valencia, España, 1942


BIO

Nació en Valencia, España el 8 de marzo de 1942. En 1957 inició sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de su ciudad natal. Dos años después los abandonó para dedicarse por completo al ejercicio de la pintura.En 1964, junto a Joan Toledo y Rafael Solbes, formó el grupo Equipo Crónica. El primero abandonó el grupo en 1965, pero Valdés y Solbes continuaron durante diecisiete años, hasta la muerte de éste, en 1981.La historia del arte y la obra de algunos de sus grandes protagonistas siempre han constituido su principal interés. En su serie Las Meninas, por ejemplo, ofrece una interpretación contemporánea de Velásquez, al tiempo que establece también conexiones con Pablo Picasso. Rembrandt, Rubens y José de Ribera, además de artistas contemporáneos como Henri Matisse y Fernand Léger, han sido el centro de algunas de sus composiciones.Manolo Valdés ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas. En Buenos Aires expuso en el Museo Nacional de Bellas Artes en 1998. Recibió diversos premios, entre ellos se cuentan el Premio Lissone y el Biella, ambos en Milán en 1965; la Medalla de Plata de la II Bienal Internacional de Grabados de Tokio, en 1979 y, en el mismo año, obtuvo el Premio Lis´79 del Museo de Arte de Bridgestone de Lisboa. En 1984 recibió el Premio Alfons Roig de Valencia y en 1985 el Premio Nacional de Bellas Artes de España. En 1986 le concedieron la Medalla de la Bienal del Festival Internacional de Artistas Plásticos de Bagdag. En 1993 fue condecorado por la República de Venezuela con la Orden de Andrés Bello en la clase de Banda de Honor.


Eva I (con Manzana), 1991

Grabado sobre papel hecho a mano, 178 x 75 cm


Fundador del Equipo Crónica, Manolo Valdés es un artista que trabaja a partir de ciertas imágenes del pasado a las que transforma buscando incidir de modo directo sobre el observador. Sus obras presentan aspectos que han llevado a vincularlo con la estética del arte pop, pero que, sin embargo, creemos, va mucho mas allá de esto, pues procura cumplir con un compromiso plástico que se vincula con la resignificación de una obra.
Las dos Evas de nuestra Colección muestran el mencionado interés del artista por el arte del pasado. De él se sirve no como inspiración sino como punto de partida, son formas que toma y procesa según sus propios intereses. En este caso, las dos figuras femeninas pueden reconocerse fácilmente como procedentes de obras realizadas por el artista alemán Lucas Cranach el Viejo, quien trabajó en el siglo XVI.
En el caso de Eva I, se trata de la Eva que aparece en el díptico de Adán y Eva, que se halla hoy en la Galería de los Oficios en Florencia. De allí, Valdés toma la figura femenina a la que recrea: la invierte y la despoja de toda alusión a su papel como Eva, tal como sucede con la rama con manzana con que la figura aparece en el original. La rama es sustituida por un plano con flores. De este modo, Eva se transforma, pierde aquí su primitivo papel representado por la manzana para convertirse en un personaje completamente diferente, que es un arquetipo femenino que ahora asume una nueva función.
Algo similar sucede en relación a Eva II, donde el referente es una figura de Venus, tema que Cranach trató en diversas ocasiones. En este caso creemos que se trata de aquella Venus con Cupido que roba panales, obra que se halla en la Galería Borghese de Roma.
Ambas obras son imágenes importantes y reconocibles de la producción de Cranach y también son formas significativas en la Historia del Arte. La manipulación de Valdés las convierte en iconos que han perdido su sentido original para asumir uno nuevo que se acuerda a la realidad posmoderna que el artista vive. Son una apelación a la galería de recuerdos del observador, quien a su vez realizará una nueva interpretación partiendo de las sugerencias del artista, a las que agrega su propia experiencia.


OTRAS OBRAS