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Jacques Witjens Stephan

La Haya, Holanda, 1881 - Buenos Aires, Argentina 1956


BIO

Adrianus Hendrikus Witjens nació en La Haya, Holanda, el 11 de abril de 1881. No tuvo una educación artística formal, pero aprendió trabajando en su ciudad natal con el pintor y litógrafo August Allebe. En 1912 obtuvo el Primer Premio en el Concurso Bignall. Hacia fines de la década vivió alternativamente entre Haarlem y Utrecht.En 1920 llegó a Buenos Aires, donde se radicó definitivamente. En esta ciudad expuso regularmente a partir de 1925, cuando realizó su primera muestra individual en el Círculo Belga. Posteriormente lo hizo también en algunas ciudades del interior del País, tales como Mendoza, Mar del Plata y Tandil. En 1947 obtuvo el Premio Especial al Mejor Paisaje del Delta en el Salón de San Fernando (Buenos Aires) y en 1948 le otorgaron el Premio Ünico para Extranjeros en el Salón Nacional de Artes Plásticas.Witjens fue un prolífico pintor y dibujante. Su tema principal fue el paisaje, pero también trabajó obras de género y naturaleza muerta, generalmente sirviéndose de un formato pequeño. Las obras de su período europeo (vistas de ciudades, canales, molinos de viento) se caracterizan por el uso de una pincelada vigorosa y cargada de materia, así como por su paleta baja de pardos y tierras. En Argentina su paleta se enriquece y su pincelada se suaviza. Murió en Buenos Aires el 7 de diciembre de 1956.


Paisaje lacustre, s. f.

Óleo sobre tela, 50 x 70 cm


Paisaje lacustre es una escena en el campo dominada por un riacho que fluye apaciblemente a través de una campiña verde y ocre con tonos de otoño, en el que algunos hombres trabajan junto a un bote. La paleta está compuesta por los verdes y azules verdosos, a los que se agregan notas de amarillo y ocre, y se completa con los tenues azules y rosados del cielo.
El artista se vale de ciertos grafismos para definir la grama que cubre la ribera así como para la definición de ramas y follaje, especialmente de los dos grandes árboles de la izquierda. En las sombras de los árboles y en los reflejos sobre el agua, la pintura se empasta ligeramente formando una superficie de apariencia suave y aterciopelada que contribuye en la creación de una escena amable y pacífica, cuya quietud es sólo quebrada por la labor de los hombres. Esta presencia es la única nota de dinamismo que sirve para animar la composición.
Posiblemente inspirada por el Delta del Paraná, amplia región vecina a la ciudad de Buenos Aires que el artista también introdujo en su repertorio temático, esta escena puede ser asimilada a aquellas de los pequeños canales holandeses, muchas veces dominados por la presencia de un molino, que pintó en reiteradas oportunidades.


OTRAS OBRAS